


LA TIERRA NUESTRO HOGAR
La Tierra,el"planeta azul", el tercer planeta que gira alrededor del sol es nuestro hogar.
La Tierra es ni más ni menos que el lugar donde nacimos, vivimos y habitaremos siempre. Y así también nuestros descendientes. Si no hubiera planeta Tierra, nosotros no existiríamos, y si algún día deja de haberlo, la humanidad misma va a extinguirse, porque si bien es improbable que el planeta desaparezca, no es difícil que -de continuar el ser humano tratándolo tan mal como hasta ahora- gran parte sea destruido. La solución es una sola: cuidarlo.
Nuestra casa está enferma y es nuestra culpa...como inquilinos de ella somos muy descuidados: Los gases que emanan las fábricas y los combustibles, el humo de la quema indiscriminada de los campos envenenan el aire. Los desechos tóxicos que se vierten en el agua de ríos y mares, enferman y matan a animales y humanos. La basura que producimos cubre todo de desperdicios no-biodegradables y el cultivo intensivo con semillas transgénicas, herbicidas y pesticidas le quitan el sustento que le daban los productores de "humus" que la vuelve fuerte y generosa. Los incendios forestales acaban con el monte y sus habitantes.La tala indiscriminada de la Selva Amazónica la priva de su pulmón más valioso ...
Los indios sioux decían que la tierra nos era dada en préstamo por el Gran Espíritu creador de todas las cosas...Los aborígenes sudamericanos la veneran como la "Pachamama" (la madre tierra)...el hombre es responsable de la enfermedad de su propia madre, de la destrucción de la gran y hermosa "casa" que alquilamos...¿ Qoé le dejaremos a nuestros niños para vivir?...Ellos son el futuro...Ellos heredarán la tierra...
Los gobiernos acordaron en 1997 el Protocolo de Kioto del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC). El acuerdo ha entrado en vigor el pasado 16 de febrero de 2005, sólo después de que 55 naciones que suman el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero lo han ratificado. En la actualidad 166 países, lo han ratificado alcanzando el 55%como indica el barómetro de la UNFCCC
El objetivo del Protocolo de Kioto es conseguir reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012. Este es el único mecanismo internacional para empezar a hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Para ello contiene objetivos legalmente obligatorios para que los países industrializados reducan las emisiones de los 6 gases de efecto invernadero de origen humano como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).
El objetivo del Protocolo de Kioto es conseguir reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012. Este es el único mecanismo internacional para empezar a hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Para ello contiene objetivos legalmente obligatorios para que los países industrializados reducan las emisiones de los 6 gases de efecto invernadero de origen humano como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).
El espaldarazo definitivo al Protocolo de Kioto se lo ha dado la sexta Cumbre Climática, conocida como Cumbre de Bonn, que se celebró entre los días 16 y 27 de julio de 2001. Desde que en marzo de ese año, el recién elegido presidente Bush decidiera romper unilateralmente el compromiso que su país, Estados Unidos, había firmado en 1997; el peligro de que el Protocolo no se ratificara se tornó muy serio. Pero tras Bonn, la administración Bush se ha quedado sola en el panorama internacional ya que los otros países más reacios a suscribirlo - el grupo paraguas: Canadá, Rusia, Ucrania, Nueva Zelanda, Noruega, Islandia, Australia y Japón- terminaron asumiéndolo. Así se ha conseguido que Japón, Canadá, Rusia y Australia, que generan casi un 25% de las emisiones, se sumaran al acuerdo. De lo contrario, el Protocolo se habría hundido ...
Pero los culpables no son sólo las grandes fábricas que tiran desechos a los ríos, ni las poderosas corporaciones que talan millones de hectáreas de árboles para vender su madera, ni las que lucran con la caza de especies en extinción... Los culpables somos también cada uno de nosotros, cada vez que tiramos un papel al suelo, cada vez que usamos un automóvil en mal estado, cada vez que usamos lavandina o detergente en nuestros lagos o ríos, cada vez que dejamos una canilla goteando, etc., etc. Todas estas acciones individuales, multiplicadas por miles y millones, son las causas de que se estén contaminando los suelos, destruyendo la capa de ozono y alterando el planeta, cambiando su clima y desencadenando extinciones. Desde nuestro lugar de ciudadanos, es importante entender y transmitir que la solución de estos problemas de enorme magnitud no está sólo en manos de los gobernantes, sino que exige la participación todos los ciudadanos comunes y corrientes (nosotros mismos) que solemos culpar a los demás de todos los males, pero no hacemos nada para cambiar la realidad, cuando lo que tenemos a nuestro alcance es realmente mucho en vistas de contribuir al mejoramiento del medio ambiente.Se trata simplemente de vivir con respeto por los intereses públicos, y sobre todo de educar e inspirar acciones de protección del medio ambiente. Esa acción debe ser desde lo personal hasta lo comunitario, para que sea nacional y luego internacional. Debe nacer de cada uno. Para que haya un compromiso de TODO el mundo, es necesario el compromiso de CADA UNO de nosotros. Habrá que empezar por ahí. En esta causa como en ninguna otra somos todos una misma raza y un mismo pueblo, que debe unirse para cuidar nuestro hogar común.La decisión depende de cada uno, y marcará el compromiso que se quiere asumir a la hora de hacer un aporte personal para el cuidado de nuestro planeta. Para que nuestros nietos y bisnietos tengan una casa como la nuestra.

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